|
Manifiesto sobre una nueva ciencia social
Visitas desde octubre de 1998:
Índice
![]()
![]()
ATENCIÓN, HIPÓTESIS: Es posible que el gobierno de los Estados Unidos y otros grupos de poder estén invirtiendo esfuerzos y recursos en la obtención de una nueva ciencia social que podrían utilizar como estrategia para influir sobre la sociedad humana a escala planetaria en beneficio de sus intereses. El uso megalómano que los mencionados poderes fácticos podrían dar a tales avances científicos es atroz y moralmente reprobable.
Esta revolución científica incipiente y todavía poco conocida consiste en aplicaciones de la Teoría de la Complejidad y la Teoría del Caos a sociología, economía, antropología y ciencias humanas en general, con consecuencias sociales y políticas que podrían afectarnos a todos más tarde o más temprano.
Conocimientos utilizados en la elaboración de dicha ciencia:
FÍSICA: Sinergética, fenómenos críticos autoorganizados, transiciones de fase, desequilibrio y procesos irreversibles en termodinámica y mecánica estadística, teoría de muchos cuerpos (clásica y cuántica), teoría del caos, turbulencia.
INFORMÁTICA: Teoría de la información (entropía de Shannon, etc.), lógica borrosa, redes neuronales, vida artificial, algoritmos genéticos, agentes autónomos, autómatas celulares, teoría de juegos, redes de Kauffman, complejidad computacional, estructuras de Turing.
MATEMÁTICAS: Fractales, teoría de la bifurcación.
BIOLOGÍA: "anticaos", sistemas adaptativos.
Hechos y pistas que apoyan la hipótesis explicada:
El actual Vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, habitualmente interesado por temas científicos, siendo impulsor de la revolución informática en su país, y de un comité para el asesoramiento científico de la Casa Blanca (el PCAST, del que hay información en Internet), está al corriente del tema y ha resaltado en ocasiones la utilidad que dichas investigaciones pueden tener en la estrategia política a escala global en el mundo actual, en la postguerra fría (para el entendimiento de crisis regionales, descomposiciones sociales, guerras, cosa que interesa en política exterior y en asuntos de seguridad nacional de Estados Unidos). Habla de esto en un fragmento de carta oficial a Jack Gibbons (miembro del PCAST) grabado de Internet. He aquí una reunión del PCAST con Clinton:
Las nuevas alas que se pretenden construir para ampliar el famoso Instituto de Santa Fe (la "Meca" del estudio de la Complejidad), situado en Nuevo México, se desea dedicarlas casi en su totalidad a estos temas, suministrándose medios técnicos y reclutando más investigadores para tal fin.
El Director del Instituto de Santa Fe es Murray Gell-Mann, premio Nobel de física y descubridor de los quarks. Es miembro destacado del PCAST. En su libro divulgativo "El quark y el jaguar" resalta la importancia potencial de la Complejidad como herramienta, como ayuda para guiar los problemas globales de la humanidad en los próximos años. En sus conferencias define los estudios sobre Complejidad como "el puente entre el Big Bang y la vida".
Uno de los principales investigadores del tema en el Instituto de Santa Fe se llama Joshua M. Epstein
y trabajó para el Pentágono durante los años 80, según se desprende directamente de la web que contiene su currículum en la "Brookings Institution".
Brian Arthur es un prestigioso economista, consultado en ocasiones por la Casa Blanca, e investiga los procesos complejos de la economía de mercado también en el Instituto de Santa Fe.
Otro investigador del Instituto de Santa Fe, Gottfried Mayer Kress trabaja muy en la línea indicada por el Vicepresidente, analizando cualitativamente la situación internacional actual y en un futuro próximo a la luz de las nuevas teorías, y valorando el impacto de las redes informáticas y el enorme progreso de las telecomunicaciones en general en la mencionada situación global.
Bernardo A. Huberman, argentino formado y afincado en Estados Unidos, es doctor en física de materia condensada. Probablemente el científico más vanguardista en el terreno de los dilemas sociales y la dinámica de organizaciones, empresas y el sistema de mercado en general. Trabaja en el centro de investigación que la empresa Xerox tiene en Palo Alto (California), en el que crea aplicaciones informáticas de sus descubrimientos cuyas patentes reportan o pueden aportar substanciosos beneficios económicos. Sus estudios sobre el funcionamiento de organizaciones, empresas y mercado interesan fuertemente tanto a la propia Xerox como a todo el empresariado y los grupos de presión norteamericanos. Una jugosa entrevista a Huberman publicada en Internet muestra en los últimos párrafos su idiosincrasia contraria a la economía pública y las subvenciones estatales, su creencia en la autoregulación de la empresa privada y el mercado como panacea potenciadora de la economía. En conclusión: estamos ante un hombre brillante, pero, al menos aparentemente, siervo de los poderes e ideas establecidos.
Joshua M. Epstein e investigadores de otros centros y organizaciones de Estados Unidos, como Stephen J. Guastello, Doctor en psicología de la Universidad de Marquette, han aplicado estos temas dentro de instituciones dedicadas a cuestiones de Desarrollo Sostenible, en la línea de la Agenda 21 de la ONU (Cumbre de Río, 1992). Es probable que, al menos en el caso de Epstein, todo vaya muy en conformidad con conceptos como el "Nuevo Orden Mundial", la globalización del capitalismo y los mercados y del modo de vida norteamericano.
![]()
AVISO: Son mencionados en todo este texto sólo aquellos que tengan alguna posible implicación en utilizaciones políticas de la Complejidad por parte de cualquier grupo de poder. Existen investigadores de estos temas tanto o más brillantes, pero de los cuales no se han encontrado hasta el momento indicios suficientes para determinar si están vinculados o no a estos asuntos, por ejemplo: Nigel Gilbert, Dirk Helbing, Wolfgang Weidlich y muchos otros... Lo expuesto aquí es sólo lo que se puede ver a la luz pública (principalmente a través de Internet). Hay que considerar la posibilidad de que se esté ocultando o tergiversando información o, dicho de otro modo, desinformando y sembrando confusión. Es muy extraño que los Estados Unidos expongan "alegremente" en Internet informaciones que podrían tener que ver con asuntos de su seguridad nacional en un futuro. También podría ser que todo forme parte de una campaña de imagen semejante a la del falso descubrimiento de restos de vida de Marte, es decir, que se estén "inflando" investigaciones, exagerando o incluso inventándose resultados. De este modo las instituciones e investigadores implicados conseguirían financiación y prestigio, y el gobierno y los "lobbies" tirarse un farol. Pero, si fuese así, ¿Por qué no se hacen campañas a bombo y platillo mediante televisión, radio y prensa, tal como se hizo en el caso de los microbios marcianos? ¿Por qué las únicas informaciones que se difunden son algunas dispersas en Internet, así como libros y publicaciones tanto en el ámbito especializado como divulgativo? El lector de este texto ha de tener presente que todas las posibilidades enunciadas aquí no son más que especulaciones. Para más información, es recomendable leer el artículo de opinión "Control y Caos en la Edad Global", grabado de una publicación periodística mexicana en internet.
![]()
Conseguir que se realicen investigaciones de teorías de la Complejidad sobre las sociedades humanas con objetivos totalmente diferentes de los que puedan atribuirse el gobierno e instituciones de Estados Unidos (u otros grupos de poder económico o de cualquier tipo). Se trataría de orientar las investigaciones de una forma alternativa, hacia el logro de una nueva síntesis, paradigma, modelo, teoría o interpretación de lo social que sirva como base o fuente para un nuevo cambio social que tan necesario se hace en estos últimos tiempos. Todos sabemos que las ideas de la ilustración pretendían ser un entendimiento racional, científico y nuevo de cómo debía ser una sociedad humana, y que condujeron a las revoluciones burguesas democráticas. Lo mismo podemos decir de la izquierda obrera: Karl Marx llamó a sus ideas "socialismo científico" para distinguirlo del utópico y establecerlo como base teórica de futuros cambios y revoluciones que sabemos que acabaron produciéndose. Estos 2 ejemplos muestran que no hay ningún tipo de progreso o cambio social que no tenga su reflejo en la mente de algún pensador en forma de teoría y vanguardia intelectual y científica. En un momento dado, puede haber un clima social propicio para determinados cambios pero, cuando éstos se producen, es necesario que ideólogos y pensadores los plasmen en forma de una nueva estructura y dinámica de la sociedad, un nuevo modelo a seguir. No basta con que la gente tenga una idea vaga de la sociedad que desea y de hacia dónde se dirige la presente, es menester una rigurosa formalización teórica y práctica de todo ello, es decir, transformarlo en algo real, palpable y concreto como leyes, estructuras políticas y económicas, acciones políticas concretas, movimientos ciudadanos reivindicativos, etc. No hay nada más ridículo y falso que un revolucionario sin un modelo alternativo que proponer, sin ideología, sin otro objetivo que el de la demagogia y la agitación popular con el propósito de obtener un poder oligárquico y tiránico. La oleada retrógrada, conformista y reaccionaria en que nos hallamos inmersos tiene su síntoma en la consabida falta de ideas nuevas, de pensadores, de vanguardias intelectuales; ello causa un estancamiento del pensamiento humanístico. Las humanidades se desprestigian y marchitan porque sólo predomina la tecnología y todo lo que produce grandes beneficios inmediatos, en un alarde de materialismo, adoración del becerro de oro y desprecio de lo humano. Mediante la ciencia hemos llegado a comprender mucho del universo que nos rodea, y lo conquistamos y explotamos mediante tecnología, pero, ¿cómo es posible que sepamos y dominemos tanto y, por el contrario, no nos entendamos a nosotros mismos ni entre nosotros? Somos unos perfectos desconocidos para nosotros mismos. Todo lo dicho en la última parte de este párrafo lo sabe todo el mundo, pero de vez en cuando es necesario refrescar un poco la memoria y recordar lo evidente. Se plantea el siguiente proyecto: el logro de unas nuevas teorías que den base, fuente, fuerza y éxito a todos los que quieren luchar por un mundo mejor y piensan que no es una tontería, ni una utopía, ni una postura fácil para tener la conciencia tranquila. Por ello, al igual que en los 2 ejemplos históricos explicados, la pretensión es construir teorías científicas. Pero esta vez hay que ir más allá de lo que se fue en otros momentos y épocas de la historia y obtener por fin el tan ansiado (y nunca conseguido) conocimiento racional y formal del funcionamiento de una sociedad. Es decir, poder describir rigurosamente, ya sea mediante fórmulas lógicas y matemáticas, algoritmos informáticos o mediante cualquier tipo de formalismo diferente de todos estos, la dinámica de una sociedad. No confundamos: el propósito de todo esto no debe ser el de deshumanizar lo humano y convertirlo en frío cálculo desprovisto de aprecio por nosotros mismos, sino al contrario, humanizar la ciencia, hacer renacer un nuevo humanismo, que la ciencia no sea una amenaza, sino algo más humano, un aliado con el que contar, una tímida luz que nos guía en la oscuridad y que debemos mantener y proteger porque, por ingenua que sea, es lo mejor que tenemos. Dice la historia de la ciencia que, en la antigüedad, el tipo de ciencia que se desarrollaba y se había originado en la Grecia clásica, era una ciencia fundamentada en la admiración hacia todas las cosas de la naturaleza y hacia el propio ser humano. Esa ciencia, en diversos aspectos, era una proyección psicológica del ser humano sobre el mundo que le rodeaba, una humanización de la naturaleza, una visión en la que el ser humano era el centro y la medida de todas las cosas. No había una pretensión de ambiciosa conquista y destrucción tecnológica del entorno, sino más bien de entendimiento y admiración. Habría que rescatar algo de aquel espíritu humanista también presente en el Renacimiento y luchar contra el concepto actualmente dominante de ciencia pensada exclusivamente como instrumento mercantilista, como conocimiento prostituido en aras de lo puramente crematístico. Llevando a cabo todo lo explicado, se produciría una revolución que cambiaría el concepto general de ciencia como se había entendido hasta ahora, y una nueva formalización y renormalización de las ciencias humanas y los estudios humanísticos en general. Es probable que, en dicha formalización y en todas las investigaciones pretendidas, tengan que transformarse muchos métodos y teorías hasta el momento inamovibles en todas las ciencias. En algunas cosas ya no servirá la versión clásica y tradicional de la lógica, las matemáticas y los algoritmos, de modo que habrá que inventar nuevas versiones de éstos, crear formalismos y lenguajes más adecuados al mundo humano y la vida real para afrontar los retos que se planteen. En fin, una metáfora fundamental que nos debe servir de guía es la enfatizada por Murray Gell-Mann pero un poco modificada, es decir, establecer un puente a medio camino entre las ciencias de la naturaleza (física, biología, etc.) a un lado, y las relaciones humanas, la vida social humana y las ciencias humanas al otro lado. Paseando por este puente, la razón científica y las relaciones humanas se dan la mano y se entremezclan sintetizando un nuevo tipo de conocimiento semejante a las teorías unificadas de la física, pero unificando en este caso los dos mundos de ambos lados del puente, mundos que hasta ahora eran irreconciliables e inmiscibles. Los antiguos griegos contraponían el mundo celeste y el terrenal humano porque el primero era férreamente regido por leyes perfectas e inmutables (ciclos repetitivos, estaciones, leyes astronómicas, movimientos calculables matemáticamente, etc.) y el segundo era cambiante, corruptible, irregular, caótico, lleno de nacimientos, muertes, crecimiento, envejecimiento, aprendizaje, adaptación, cambios sociales y políticos, amores, guerras, etc. Todavía pervive esta separación en nuestras mentes. Practicamos una dicotomía radical entre el mundo natural, material, físico, y el mundo humano. Hasta la llegada de Isaac Newton, el mundo terrenal que pisamos y los reinos celestiales eran dos mundos materialmente diferentes y regidos por leyes físicas distintas. Las tres leyes de Newton, la Gravitación Universal y la idea de que todo, tanto lo celeste como lo terrenal, estaba constituido del mismo tipo de masa y materia, con las mismas fuerzas y leyes físicas, hicieron que los dos mundos devinieran uno sólo, cambiando totalmente la visión del universo que se tenía hasta la época. Lo que hizo Newton es un gran ejemplo de la consecución de una unión de mundos pero, a pesar de todo, continúa la dicotomía entre ese mundo físico unificado por Newton y nuestro mundo humano. No nos entendemos, no tenemos una verdadera ciencia del ser humano, sino sólo ciencias humanas que, en numerosas ocasiones, intentan imitar erróneamente a las ciencias naturales objetivas y deshumanizadas, no unificadoras, es decir, que tratan con objetos diferenciados, exteriores, con distanciamiento, sin interacción con el investigador. El occidental comete el error de creer que ha de examinar los asuntos humanos objetivamente, como una computadora, sin elementos genuinamente humanos. Se piensa que eso le da imparcialidad. A la hora de estudiar las sociedades humanas existe una interacción no despreciable entre los observadores y lo observado, entre otras cosas, obviamente, porque los propios observadores son parte integrante del sistema a estudiar. Esto guarda algo de analogía metafórica con el conocido problema de la relación observador-observado en mecánica cuántica. Aclaración: Por supuesto que en la física clásica ya era conocida la interacción observador-observado, pero se trataba de una mera cuestión tecnológica inherente a cualquier aparato utilizado para medir, no a la propia física en sí. No se concebía que, por el simple hecho de estar observando, hubiera una implicación directa del observador en el fenómeno estudiado. Esto es lo que se pretende significar en el presente texto cuando se habla de "no interacción entre el investigador y el objeto de estudio" (por si hubiera cualquier confusión al respecto). Conclusión: la obtención de una ciencia humanizada y unificadora del mundo humano y el físico beneficiaría a las ciencias humanas no sólo mediante la unificación en sí y la aportación de métodos y hallazgos de las ciencias naturales, sino también en que, como consecuencia de la propia unificación, ya no se cometerá en ciencias humanas el error metodológico de trabajar como en las ciencias naturales tal como eran antes de dicha unificación, es decir, suponiendo la no existencia de interacción con lo investigado, una dicotomía entre el ser humano y el mundo exterior que le rodea (social o físico). Ha de nacer una ciencia integradora y unificadora que formalice con rigor y finura la comprensión de lo humano sin caer en los errores expuestos. Niels Bohr, uno de los padres de la mecánica cuántica, cuando le fue concedido un título nobiliario honorífico, puso en su escudo heráldico un símbolo de ying y yang con la frase "contraria sunt complementa" (en latín, "los contrarios son complementarios"), refiriéndose sobre todo a la dualidad onda-partícula. De este mensaje, que simboliza un puente bastante anterior al de Gell-Mann, se ha de tomar como inspiración el carácter unificador de la filosofía oriental, que flota en el pensamiento fundamentador de la cuántica. La idea de unificación y falta de objetividad, en el sentido que se le pretende dar aquí, está impregnada de esos conceptos tan típicos de David Bohm como el holismo, no-localidad, estructuralismo, interconexión entre todas las cosas, imposibilidad de diseccionar la totalidad en partes independientes, etc. Todo este gran proyecto, cuyas intenciones han quedado extensamente declaradas en estas líneas, insufla pasión a la búsqueda del conocimiento y a la vida.
Por supuesto, lo que se plantea es muy difícil, requiere mucho esfuerzo y acumular muchos conocimientos dispersos e interdisciplinares. Pero sólo con que se pusieran en marcha investigaciones orientadas en el sentido propuesto, con hechos concretos, seriedad, rigor y resultados, por mínimos que fueran, ya se habría dado un paso decisivo y trascendental.
Si se realiza lo propuesto y, además, la nueva ciencia funciona y no se convierte en una de tantas teorías erróneas, fallidas y abandonadas a lo largo de la historia de la ciencia, es conveniente señalar que su desarrollo será urgente, correrá prisa, pues de nuestro autoconocimiento como especie y como sociedad puede depender en gran medida que podamos afrontar los graves problemas que amenazan el futuro y la supervivencia de la humanidad y de toda la biosfera, así como evitar guerras y luchar contra las fuertes injusticias económicas que padecemos.
![]()
Cualquier comentario envíese a
manifi@mixmail.com
Última revisión: Jueves, 1 de octubre de 1998.